Los Debates de Educación son una iniciativa de la Fundación Jaume Bofill y la Universitat Oberta de Catalunya para impulsar el debate social sobre el futuro de la educación. [+]
Síntesis de ideas
Idea principal
Desde los años ochenta, en Estados Unidos los gobiernos han invertido miles de dólares en la introducción de las TIC en las aulas. Se ha pasado de un ordenador por cada 124 alumnos en 1983 a un ordenador por cada 4 alumnos en 2006.
Aún así, los estudios llegan a las dos siguientes —para Larry Cuban sorprendentes— conclusiones:
1. La introducción de las TIC no ha comportado una mejora sustancial en los resultados escolares ni tampoco un cambio en la manera de enseñar de los profesores.
2. Los profesores utilizan las herramientas tecnológicas en casa, para documentarse, para obtener información, para descargar vídeos que después puedan utilizar, para comunicarse por medio del correo electrónico... pero en el aula usan mucho menos estas herramientas.
Las cuestiones que condicionan el sistema escolar en Estados Unidos
El sistema educativo está marcado por lo que Cuban considera el ADN de las escuelas, que está determinado por los siguientes factores:
• El hecho de que son los contribuyentes los que pagan impuestos para que la escuela pública sea posible y, por lo tanto, quieren resultados.
• Siempre se ha buscado en la educación el motor de cambio para otras cuestiones económicas, políticas o sociales. Ha habido diferentes movimientos sociales que han impulsado reformas en educación. Es el caso de los movimientos progresistas de finales del siglo XIX contra la corrupción política y para solucionar los problemas de la inmigración. En los años cincuenta, los movimientos por los derechos humanos y contra la segregación racial también impulsaron cambios en la educación. A partir de los setenta, la idea es que la educación tiene que ayudar al país a ser fuerte fuera de sus fronteras, a ser competitivos, y esto determina un tipo de educación en la que el currículum y los resultados son prioritarios.
• Las élites políticas legislan desde arriba, sin tener en cuenta la realidad de la práctica educativa. Es muy difícil que los cambios legislativos después se implanten en las escuelas, porque el profesor tiene independencia para hacer la clase como quiera.
• La distribución de la escuela por edades.
Por qué no se usan las potencialidades de las TIC en Estados Unidos, según Cuban.
• Enseñar y aprender son fenómenos imprevisibles, condicionados por muchos factores externos (condicionantes sociales, intereses de cada alumno) e internos (tipo de actividad que se desarrolla, por ejemplo). Ante esta complejidad, los estudios que se realizan para saber el efecto de la introducción de las TIC en las aulas utilizan metodologías que no reflejan esta complejidad. Una investigación más precisa resulta mucho más cara.
• La escuela, para los padres, tiene una función de aprendizaje, no solamente de contenidos, sino también de valores. Se espera que los alumnos se socialicen, que aprendan valores morales, que tengan espíritu crítico. Todos estos objetivos no pueden lograrse por medio únicamente de las TIC, sino que la figura del profesor es clave.
• Existe el miedo al futuro social. Los padres y la élite política presionan para que se mantenga un plan de estudios amplio y rígido porque consideran que sólo así los alumnos conseguirán el éxito y harán que el país sea competitivo. Al profesor le queda poco margen de maniobra si quiere lograr los resultados que se le piden; tiene que ceñirse a clases de 45 minutos y además tiene muchos alumnos diferentes (diferentes grupos por clase).
• Sólo un 40% de los profesores son usuarios habituales de las TIC en las aulas. Muchos de estos profesores las utilizan para desarrollar una enseñanza tradicional. Hay muy pocos que utilicen estas herramientas de manera más creativa y para dar un valor añadido al aprendizaje.
• Los investigadores consideran que el profesor vive en el eterno dilema entre su rol académico (como transmisor de contenidos) y el rol emocional (conocer cada alumno, saber qué le interesa, etc.). Unos defienden el rol académico, puesto que tienen que juzgar de manera objetiva los conocimientos de los alumnos y, por lo tanto, no puede haber vínculos emocionales. Otros consideran que los alumnos aprenden más si hay un vínculo emocional con ellos. Para Cuban hay que encontrar el equilibrio, y las TIC pueden ayudar a conseguirlo.
• En Estados Unidos, las clases tradicionales, en las que el profesor explica y los alumnos escuchan en silencio, son las que se valoran más. El uso de las TIC proporciona otra manera de organizar el aula y de trabajar en ella: en grupos, con más participación, con más diálogo entre los alumnos, y todo esto a menudo no está bien visto por los directores de los centros.
• Las TIC hacen que los alumnos tengan un acceso rápido y fácil a la información. A veces, tienen más información incluso que los profesores, ya que los estudiantes suelen ser más habilidosos en la práctica de las tecnologías que los profesores. Este hecho puede debilitar la autoridad del profesor clásico.
• Las TIC facilitan que en la escuela se cambie la centralidad del profesor por la del alumno. En este modelo, los profesores pueden orientar, facilitar el acceso a la información, pero no son el centro de la educación. Pero no todo el mundo puede o quiere tener este tipo de educación.
Conclusiones
Un cambio en el sistema educativo en Estados Unidos que utilice las TIC para introducir otro tipo de enseñanza que realmente aproveche todas sus potencialidades es difícil y lento. Todos los cambios tecnológicos han sido lentos; pero una reforma educativa sólo se consigue si tiene el apoyo de la sociedad, como ha sucedido en otros momentos de la historia del país. Legislar no es suficiente, porque el ADN de las escuelas hace difícil cualquier cambio. Y en estos momentos la sociedad fomenta un tipo de educación conservadora basada en los resultados competitivos.
Martes, 16 de noviembre de 2010
Auditorio del MACBA (Barcelona)
Larry Cuban ha sido profesor de ciencias sociales en institutos de secundaria durante catorce años
Ha sido superintendente de distrito educativo durante siete años.
Ha sido profesor universitario durante veinte años.
Actualmente es profesor emérito de la Universidad de Stanford.
Es autor de numerosos artículos y libros sobre cómo enseñar en las aulas, sobre historia de la reforma escolar, sobre cómo la política educativa se lleva a la práctica y, más recientemente, sobre el uso de las tecnologías en las aulas.
Sus investigaciones más recientes se han centrado en la reforma escolar en Austin entre 1954 y 2009 y en la transformación de un gran instituto en la ciudad de Mapleton que ha realizado un proceso de cambio en varios institutos pequeños. Ambos estudios han sido publicados a principios de 2010.
Algunas de sus obras
Oversold and underused. The computers in the classroom. 2001
How teachers taught: constancy and change in American classrooms!. 1890-1990.
The blackboard and the bottom line. Why schools cant be businesses. 2004